⚽ SE PERDIÓ OTRA ILUSIÓN
Por: La A.
Una vez más, el sueño del ascenso se esfuma.
Otra temporada termina y, con ella, la ilusión de miles de quindianos que siguen esperando ver al Deportes Quindío regresar al lugar que le pertenece: la Primera División del fútbol colombiano.
Anoche, mientras se definían los finalistas del Torneo de la B, el equipo milagroso volvió a quedar al margen, sin protagonismo, sin la chispa que alguna vez lo distinguió. La realidad golpea fuerte: el Deportes Quindío no está entre los mejores, y eso duele.
Hubo una época —bajo la batuta del recordado técnico Humberto “Turrón” Álvarez— en la que el nombre del Quindío era sinónimo de fútbol elegante, disciplina táctica y resultados sólidos. Hoy, en cambio, el equipo parece extraviado entre la nostalgia y la incertidumbre.
En el Estadio Centenario, escenario de tantas gestas, las ilusiones quedaron anoche tendidas sobre la grama, junto con las lágrimas de los hinchas que aún creen.
La falta de regularidad, la ausencia de liderazgo en los momentos clave y una estructura institucional débil son heridas que se repiten torneo tras torneo.
El Quindío compite, pero no trasciende; sueña, pero no concreta.
La historia pesa, pero el fútbol moderno no se alimenta de recuerdos: exige planificación, inversión, visión y sentido de pertenencia.
Mientras otros clubes del ascenso han logrado reinventarse, fortalecer sus proyectos deportivos y proyectarse a largo plazo, el Deportes Quindío continúa atrapado en un ciclo de altibajos, decisiones erráticas y promesas incumplidas.
El resultado no es más que el reflejo de una dirigencia que no ha logrado consolidar un proyecto serio, sostenible y con horizonte deportivo.
La ausencia del equipo cuyabro en la instancia definitiva del torneo no solo es una frustración para su hinchada, también lo es para el fútbol colombiano, que extraña a uno de sus clubes tradicionales, símbolo del Eje Cafetero y de una época dorada en la que el Quindío era respeto, talento y pasión.
El desafío que hoy enfrenta la institución va mucho más allá de un marcador o una tabla de posiciones.
Se trata de replantear el modelo deportivo, fortalecer la gestión administrativa y, sobre todo, recuperar el vínculo con la afición, esa que nunca se rinde pese a los golpes.
El Deportes Quindío merece más.
Su gente, su historia y su camiseta reclaman un renacer.
El Centenario debe volver a ser escenario de gloria, no de resignación.
Porque el fútbol no olvida, y el Quindío, aunque herido, sigue siendo parte viva del corazón del país.
Jorge Torres Velásquez
Empresario
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