Una medida necesaria para recuperar la movilidad
Por: Jorge Torres Velásquez
A primera vista, la medida puede parecer drástica o impopular. Sin embargo, detrás de ella hay una intención clara y responsable: enfrentar con decisión los problemas estructurales del tránsito, mientras avanzan las obras viales que actualmente transforman la capital quindiana. La expectativa es que, una vez culminen dentro de los plazos previstos, la ciudad experimente una mejora sustancial en la circulación y la conectividad.
Pero también es momento de pensar en grande. No basta con adoptar medidas restrictivas: Armenia necesita una visión integral de movilidad, con obras de envergadura que ofrezcan soluciones reales y duraderas. Es hora de planificar avenidas complementarias, sistemas de transporte más eficientes, infraestructura para modos no motorizados y una mejor articulación entre la planeación urbana y el crecimiento vehicular.
El reto inmediato será garantizar una adecuada socialización del decreto y, sobre todo, un cumplimiento justo y equitativo. La ciudadanía espera que no se repitan prácticas del pasado, cuando los permisos especiales para circular terminaron convirtiéndose en un negocio ajeno al interés público. La legitimidad de la medida dependerá de la transparencia de las autoridades y del compromiso ciudadano.
Si las instituciones hacen su parte con control, pedagogía y coherencia, y los ciudadanos comprendemos que una mejor movilidad también exige ceder espacio, cambiar hábitos y actuar con corresponsabilidad, esta medida puede marcar el comienzo de una ciudad más ordenada, más eficiente y más amable para todos.
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