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Ampliacion del Pico y Placa en Armenia, Una medida necesaria para recuperar la movilidad

 



Una medida necesaria para recuperar la movilidad

Por: Jorge Torres Velásquez

El nuevo decreto que modifica la medida de pico y placa en Armenia no es simplemente una decisión administrativa: es una respuesta necesaria a una realidad que la ciudad ya no podía seguir ignorando.
La restricción, que ahora se extiende a todo el perímetro urbano y se aplica en un horario continuo de 7:00 a. m. a 7:00 p. m., busca recuperar el orden en las vías, disminuir la congestión vehicular y dar un respiro a una movilidad que, desde hace meses, se encuentra al límite.

A primera vista, la medida puede parecer drástica o impopular. Sin embargo, detrás de ella hay una intención clara y responsable: enfrentar con decisión los problemas estructurales del tránsito, mientras avanzan las obras viales que actualmente transforman la capital quindiana. La expectativa es que, una vez culminen dentro de los plazos previstos, la ciudad experimente una mejora sustancial en la circulación y la conectividad.

Durante los últimos años, Armenia ha visto crecer su parque automotor a un ritmo vertiginoso, sin que su infraestructura vial haya podido acompañar ese aumento. Las horas pico se han convertido en verdaderos cuellos de botella que afectan la productividad, deterioran la calidad del aire y aumentan el estrés de los ciudadanos.
En este contexto, medidas como el nuevo pico y placa no deben interpretarse como un simple obstáculo, sino como una oportunidad para repensar el modelo de movilidad urbana, promoviendo un uso más racional del vehículo particular y fortaleciendo alternativas sostenibles como el transporte público, la bicicleta y el desplazamiento peatonal.

Pero también es momento de pensar en grande. No basta con adoptar medidas restrictivas: Armenia necesita una visión integral de movilidad, con obras de envergadura que ofrezcan soluciones reales y duraderas. Es hora de planificar avenidas complementarias, sistemas de transporte más eficientes, infraestructura para modos no motorizados y una mejor articulación entre la planeación urbana y el crecimiento vehicular.

El reto inmediato será garantizar una adecuada socialización del decreto y, sobre todo, un cumplimiento justo y equitativo. La ciudadanía espera que no se repitan prácticas del pasado, cuando los permisos especiales para circular terminaron convirtiéndose en un negocio ajeno al interés público. La legitimidad de la medida dependerá de la transparencia de las autoridades y del compromiso ciudadano.

Si las instituciones hacen su parte con control, pedagogía y coherencia, y los ciudadanos comprendemos que una mejor movilidad también exige ceder espacio, cambiar hábitos y actuar con corresponsabilidad, esta medida puede marcar el comienzo de una ciudad más ordenada, más eficiente y más amable para todos.

Armenia tiene la oportunidad de convertir la coyuntura en un punto de inflexión hacia una movilidad moderna y sostenible.
Depende de nosotros que así sea.






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